Crema de champiñones

 

Crema de champinones

 

El champiñón común, champiñón de París o portobello (cuando ha alcanzado la madurez) —cuyo nombre científico es Agaricus bisporus— es una especie de hongo basidiomiceto de la familia Agaricales nativo de Europa y América del norte, siendo el hongo más cultivado en el mundo. Es la especie de hongo comestible más comúnmente usada para la cocina.

Ya en Egipto, se les atribuyeron a los champiñones propiedades afrodisíacas y se convirtieron en un manjar exclusivo de las más altas clases sociales hasta llegar a ser objetos de culto a los que distintas civilizaciones encomendaban tareas de sanación de enfermos o recuperación de objetos perdidos, entre otras.

La crema de champiñones es muy empleada en la gastronomía mundial, tanto como plato propiamente dicho o bien como base para otras recetas más complejas. Crema suave, sabrosa y muy apetitosa.

 

Ingredientes

(Para 6 personas)

  • 1 l de caldo de ave
  • 2 cebollas pequeñas o una grande
  • 600 g de champiñones
  • 3 cucharadas de harina de trigo
  • 1/4 l de leche
  • 1 limón
  • 70 g de mantequilla
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 dl de nata
  • 2 yemas de huevo
  • Sal
  • Pimienta

 

Elaboración

Limpiamos bien los champiñones y los cortamos en finas láminas. Añadir el zumo del limón para evitar que oscurezcan los champiñones.

En una cazuela ponemos la mantequilla a derretir junto con dos cucharadas de aceite y, cuando esté, echamos las cebollas picadas muy finamente y los champiñones escurridos.

Rehogamos todo ello durante unos 10 minutos a fuego suave.

Agregamos entonces la harina, removemos con una cuchara de madera hasta que quede bien mezclada y echamos un poco del caldo sin dejar de remover hasta que hierva, después echamos el resto del caldo.

Bajamos el fuego y dejamos que cueza suavemente durante 30 minutos.

Añadimos la leche, removemos hasta que quede bien incorporada y lo pasamos después todo ello por la batidora volviéndolo a poner después en la cazuela al fuego.

Ligamos las yemas de huevo con la nata y las agregamos a la crema de champiñones caliente no hirviendo, (retirada del fuego) y removiendo sin cesar.

Salteamos los champiñones, cortados en láminas, que teníamos reservados en una cucharada de aceite y los repartiremos en los cuencos o platos hondos.

Salpimentamos la crema de champiñones y la serviremos caliente.

 

Comentario

Es una receta que no resulta difícil de preparar y que además podemos conservar en la nevera en un recipiente cerrado durante un par de días, por lo que podemos hacer más cantidad y tenerla preparada para tomar en un par de veces. Es una crema con mucho sabor y muy agradable de comer.